10.2.18

EVA





Toda la culpa la tuvo Eva,
la mujer de Adán
por ello nos ha tocado
a las demás trabajar.
Pero estamos orgullosas
porque somos el puntal.

Ordenamos nuestra casa,
nos vamos a trabajar
dejando comida y cena
para todos los demás.

Y planchar. ¿A quien le toca?
Os lo podeis figurar.
Y fregar, idem de idem
y la compra ¿quien la hará?
¿A quien toca en este día?
Al puntal, a quien va ser,
sería una tontería
otra cosa pretender.

Tambien nos toca poner
buena cara para todos
y al marido entretener.
Quien hace más en la casa
¿el marido o la mujer?

                                                   Maruja 

3.2.18

EL TIEMPO






¡El tiempo es… como un gato
que hace lo que quiere!
a veces te acaricia ,
otras te araña y muerde.
El tiempo me quitó el peso
que no cabía en mis brazos
y obligaciones se llevó
que no oprimen ya mi pecho.
Esos seres tan pequeños
tan rosados, tan…queridos,
ya no saltan en mi cama,
ya no gritan, ya no lloran
no dicen cada minuto mamá.
Hoy esos seres tan pequeños
ya no me piden ayuda
se apagaron sus rabietas y sus celos,
no me quieren ya imitar.
Hoy mis hijos, aquellos seres rosados,
llorones, queridos, pequeños,
comenzaron a olvidar
que bebieron de mis senos,
que ayude a bajar su fiebre
y les conté algún cuento,
ahora tardan en decir mamá.
Olvidarán, pero yo no puedo,
¡Como jugaba con ellos,
que les llevé de la mano,
que les di miles de abrazos
y desvanecí sus miedos.
El tiempo, ha vaciado mi casa
y de tedio los domingos ha llenado,
el tiempo eterno…va  dejando soledad
según van pasando los años...

                            Ángela Bueso

25.11.17

LIBRE AL FIN






           Estos hijos mios, que tu,             
           cual Saturno devoras,                      
           inclemente y fiero.                           
           Estos hijos mios,                      
           que tenaz engendro,                          
           que ingenua te entrego                    
           y que tú aniquilas                             
           con rigor extremo.
                          
Estos hijos mios                               
son mis ilusiones,                           
mis tímidos sueños,                        
              tibias esperanzas,                            
pequeños anhelos.                          
            Y tú los destruyes
            o ya nacen muertos...  
                
         Pero vendrá un día en que uno de ellos
         crecerá escondido dentro de mi seno
         y he de alimentarlo hasta que lo sienta
         fuerte y poderoso como un dios heleno.

         Y, libre al fin, este día                                           
                            a tu tiranía                      
                              pondrá fin        
                                 este sueño mio
                                   ¡cual Júpiter Nuevo!

                                                                      Glòria
                                                       

13.11.17

LAS CUNETAS DE ESPAÑA






¡Qué frío que hace
en las cunetas de España!
¡Qué frío tan grande
en todas las cunetas
de esta patria madrastra!

El frío del olvido
El frío de la ignorancia
El frío de los vencidos
El frío de la arrogancia

Que ya más no las enfrían
ni siquiera sus escarchas.

¡Qué frío que hace
en las cunetas de España!
Que mal disimulan sus amapolas
tanta sangre derramada.

Todos los caminos malditos
temblando siempre ante el alba.

                         Aleix Diz


6.11.17

AIRE





                          Aire que buscas mi rostro
entre las sombras de un sueño
cuando el alba se entristece
al ver al ocaso abierto.

Luego refrescas mi frente
con la caricia de un beso
antes de irte a la mar
donde está tu húmedo lecho.

Allí, calmaras las olas
de tus sábanas de ensueño
llevándote sus espumas
al abismo del silencio.

Después cerraras tus ojos
entre suspiro y bostezo
para quedarte dormido
bajo las sombras del cielo.

 El cielo enciende sus brillos,
el mar arropa tu aliento,
calma el agua tus suspiros,
la luna vela tu sueño.

Más tarde, cuando el Dios sol
se asoma al balcón del tiempo,
tú volverás a tus olas,
a tus espumas, tu viento.

Empujarás a la niebla
y a sus corrompidos velos
allá, donde las montañas
escupen al firmamento.

Después vuelves a mi rostro,
a mis brazos, a mi pecho,
para que corra la sangre
libre por todo mi cuerpo.

Aire purificador
capitán de los veleros,
pulmón de la primavera,
del verano y del invierno.

Niño grande del otoño
que con sus manos de viento
juegas con las hojas muertas
que el árbol dejó en el suelo.



                     Nicanor López